lunes, 5 de diciembre de 2011

Revisando: Competencias 2.0 (05/12/2011)


  • Las "competencias educativas" y el darwinismo pedagógico.
  • Encuentro Internacional de Formación por Competencias.
  • Marco de Competencias TIC de los Docentes (versión 2.0) - UNESCO.
  • Formación y empleabilidad.
  • Preguntas y respuestas sobre las competencias necesarias para enfrentar el desafió de los empleos verdes.

Las "competencias educativas" y el darwinismo pedagógico

Fuente: kaosenlared.net

El Sistema Nacional de Bachilleratos genera polémica entre los gremios de profesores, en el Caso del Colegio de Bachilleres no son pocos los profesores que protestan.
No a las Competencias
Docuemento del   Comités de Lucha de los Colegios de Bachilleres, es un documento de 2009 pero no por ello deja de ser vigente.
 
Estructurar la educación a partir de las competencias, tal y como las entienden el Banco Mundial, La CEPAL y otros organismos burocráticos de ese estilo, significa que los sistemas educativos nacionales asumen de manera forzosa los supuestos de la competitividad en la era de la «sociedad de la información», sin importar el sentido profundo de la educación que debería buscar la formación integral de los seres humanos. Por eso, el Banco Mundial, basándose en su cruda visión economicista, presiona a los países para que estructuren su sistema educativo basándose en la eficacia, entendida en términos de costos, y para que asuman como prioridad la educación primaria y el suministro de insumos tecnológicos que favorezcan la adquisición de lo que el nuevo «pedagogo financiero» entiende por competencias básicas. Para ello, la educación debe ofrecer un variado combo de opciones: educación básica, formación y desempeño laboral docente, competencias… Quienes adquieren las competencias que brinda el sistema educativo adaptado a los requerimientos de los empresarios capitalistas son, lo cual parece una tautología, competitivos. Las competencias educativas se entienden, entonces, en términos de competitividad en el sentido más reduccionista (desde el ámbito de la economía) e inmediatez (ya que deben servir para brindar fuerza de trabajo barata y siempre dispuesta a someterse a las exigencias del capital). En el marco de las competencias se les exige a los futuros trabajadores, que hoy están en la escuela, adaptabilidad permanente, de donde se deriva que los trabajadores se ven obligados a adaptarse a un entorno productivo que cambia sin cesar: porque las tecnologías evolucionan, los productos cambian, las reestructuraciones y las reorganizaciones conducen a cambiar de puesto de trabajo, porque la competitividad precariza el empleo. Estos incesantes reciclajes cuestan mucho tiempo y dinero. Iniciar a un trabajador en las particularidades de un entorno de producción específico es una inversión larga y pesada, que retrasa la puesta en marcha de las innovaciones. La multiplicación de costos, derivada de la fuerte rotación de la mano de obra y de las tecnologías, se vuelve rápidamente prohibitiva (11).

Pero, como al mismo tiempo, por el tipo de tecnologías empleadas se requiere cierta clase de saberes, se plantea que eso se soluciona implementando un aprendizaje a lo largo de toda la vida útil del trabajador, siendo útil un sinónimo de productivo; en otros términos, ese trabajador debe sujetarse a la lógica de los empresarios capitalistas. Con sus nociones de empleabilidad y productividad, el proyecto de las competencias no tiene ninguna ambición humanista: «No se trata de hacer aprender a todos y durante toda la vida los tesoros de la ciencia, de las técnicas, de la historia, de la economía, de la filosofía, de las artes, de la literatura, de las lenguas antiguas ni de las culturas extranjeras» (12), porque todo esto en términos de las competencias indispensables para acoplarse a la supuesta «sociedad del conocimiento» es inútil, significa pérdida de tiempo, gasto de energía y despilfarro de recursos. Por estas pragmáticas razones, entre las competencias que se pretenden introducir en la escuela se destacan aquellas relacionadas con la aceptación por parte de los trabajadores del «espíritu de empresa» para que acepte con resignación todo el proyecto de la flexibilización, para que no piense en ser «in-competente», como quien dice renuncie a pensar, luchar y resistir la dominación del capital y cualquier tipo de opresión. Hay que formar competencias personales, aptitudes, que sean proclives a la flexibilización laboral y a la despolitización reinante en el mundo contemporáneo. Al respecto la OCDE es rotunda cuando afirma que para difundir la defensa del «espíritu de empresa» se requiere de una estrecha colaboración entre las empresas y la escuela, para que las primeras incidan en la aceptación plena de la «economía de mercado» y sus valores individualistas por parte de los estudiantes, con la finalidad de que éstos aprendan a ser miembros «de un equipo de trabajo, a aceptar recibir órdenes y trabajar con los demás», porque «se trata también de comprender mejor el ritmo de trabajo y estar dispuesto para responder a diferentes exigencias durante las etapas sucesivas de una carrera profesional» (13).
Vistas así las cosas, la educación y el mundo laboral se divide entre quienes son competentes (competitivos) y quienes no lo son. En este sentido, las desigualdades sociales se justifican por el nivel educativo y el grado de competencias y cualificaciones que posean, o no, los individuos. De ahora en adelante los individuos se catalogan en super competentes, competentes, menos competentes y absolutamente incompetentes de acuerdo a los requerimientos del mercado. El derecho a la existencia está siendo dictado por lo que los empresarios capitalistas conciben como útil para producir riqueza, y cuándo un individuo es competente; en el momento en que se ha tornado incompetente es un recurso desechable que se puede botar como un trasto viejo a la caneca de la basura (14).

Adicionalmente, las competencias que las empresas le exigen al sistema educativo para que este se acople a las exigencias del mundo laboral son de tal magnitud que, si no fuera por los intereses que están en juego, sólo podría pensarse que es un mal chiste. Para citar un caso ilustrativo, en un proyecto europeo sobre la investigación de las universidades, una encuesta determinó que las empresas exigen a los egresados la «bobadita» de 17 competencias básicas, a saber: capacidad de aprender; capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica; capacidad de análisis y síntesis; capacidad para adaptarse a las nuevas situaciones; habilidades interpersonales; capacidad para generar nuevas ideas (creatividad); comunicación oral y escrita en la propia lengua; toma de decisiones; capacidad crítica y autocrítica; habilidades básicas de manejo de la computadora; capacidad de trabajar en equipo interdisciplinario; conocimientos generales básicos sobre el área de estudio; compromiso ético (valores); conocimientos básicos de la profesión; conocimiento de una segunda lengua; apreciación de la diversidad y multiculturalidad; y habilidades de investigación (15).
Definitivamente, los capitalistas quieren que el sistema educativo en general, y el universitario en particular, formen superhombres acoplados a sus exigencias, porque de ese listado puede decirse que es propio de las fantasías de superman o de los hombres biónicos de las malas series de televisión. Pero, además, esos supermanes del trabajo no deben pensar, porque si uno mira con detenimiento este listado de «competencias básicas» encuentra que no aparece por ningún lado la historicidad, el conocimiento de los valores culturales de un país, ni una formación humanística esencial. Precisamente, todos estos aspectos son inútiles, expresan la incompetencia, y no son funcionales al capitalismo actual. Se exige la preparación de supermanes o superniñas del trabajo pero que no piensen ni actúen más allá del restringido ámbito del mercado capitalista, enfatizando en las competencias informáticas y comunicacionales. Finalmente, lo que se busca es la formación de expertos muy competentes en su restringido campo de conocimiento, pero con la condición de que sean analfabetos políticos. No por casualidad, en la información donde se reseña ese impresionante listado de competencias básicas que las empresas exigen a las universidades, se afirme que la ciencia y la empresa piden inteligencia en lugar de acumulación de saberes que poco aportan a los criterios antes señalados, y no se diga si se trata de agregar valor a los procesos, donde históricamente los resultados del desempeño de los egresados de cualquier nivel escolar, son de una pobreza descomunal, por no decir incompetente; por ello mismo los centros educativos también sufrirán una gran transformación, para pasar de transmisores de información, a centros estimuladores de las inteligencias personales (16).
Queda claro que los saberes que poco aportan a las competencias básicas, tal y como las definen los empresarios capitalistas, son considerados como inútiles o incompetentes. Es lógico pensar que dentro de esos saberes inútiles se encuentren todos aquellos que contribuyen a una formación integral y crítica de cualquier ser humano, entre los cuales deben estar la filosofía, la historia, la literatura, la geografía, la sociología y otras áreas semejantes del conocimiento. Esto, por supuesto, es perfectamente entendible para la lógica neoliberal en la cual no existe vocabulario para la transformación política y social, no existe visión colectiva, no existe direccionamiento social para desafiar la privatización y la comercialización de la escuela, la burda disminución de los trabajos, la liquidación en marcha de la seguridad laboral, o espacios desde los cuales luchar contra la eliminación de los beneficios para el pueblo ahora alquilado estrictamente en un trabajo de medio tiempo básico. En medio de este ataque concertado en lo público, el mercado dirigido por el monstruo destructor del consumidor continúa movilizando los deseos en el interés de producir identidades de mercado y relaciones de mercado que últimamente aparecen como, Teodoro Adorno una vez lo señaló, nada menos que «una prohibición que se piensa a sí misma» (17).
Con respecto a las competencias, puede concluirse que no solamente la educación se ha convertido en un artículo mercantil como los automóviles o los teléfonos móviles, dominado por la lógica de la competencia, sino que además sus resultados deben ser reducidos a «indicadores de desempeño» estandarizados, que midan el grado de adiestramiento («competencias») que han adquirido los usuarios (estudiantes) para ser competitivos en el mercado capitalista (18).
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Notas:
1. Leandro Sepúlveda, «El concepto de competencias laborales en educación. Notas para un ejercicio crítico», Revista Digital Umbral 2000, No. 3, enero de 2002, p. 3.
2.Citado en Ignacio Tabares, «La educación como motor del desarrollo», en www.luventicus.org/articulos/02R014.
3. M. Gómez, «Empleo, educación y calificaciones: ¿Dónde está la modernización en el mercado de trabajo?», enhttp://www.argiropolis.com.ar/
4. Nico Hirtt, «Los tres ejes de la mercantilización escolar», en  www.stes.es/nico.
5. CEPAL UNESCO, Educación y conocimiento: eje de la transformación productiva con equidad. Santiago de Chile, 1994.
6.Banco Mundial, Aprendizaje permanente en la economía global del conocimiento. Desafíos para los países en desarrollo,
7. Ibíd., p. 81.
8. N. Hirtt, op. cit.
9. Ibíd.
10. Citado por Nico Hirtt, op. cit.
11. N. Hirtt, op. cit.
12. Ibíd.
13. Citado por Nico Hirtt, op. cit.
14.R. Petrella, «La educación víctima de cinco trampas», en www.utal.org/educacion/5trampas.htm
15. «Las competencias básicas para la sociedad del conocimiento», en http://www.conocimientosweb.net/mestizos/article28.html
16. Ibíd.
17. H. Giroux, «Pedagogía pública y política de la resistencia: notas para una teoría crítica de la lucha educativa», Opciones Pedagógicas, No. 25, 2002, p. 48 (subrayado nuestro).
18. Michel Apple, «¿Pueden las pedagogías críticas interrumpir las políticas neoliberales», Opciones Pedagógicas, No, 24, 2001, p. 22 http://amec.wordpress.com/documentos/convergencia-europea/las-competencias-educativas-y-el-darwinismo-pedagogico/
 

Malandro | Para Kaos en la Red | 27-11-2011 a las 23:20

                   

Encuentro Internacional de Formación por Competencias

Organizado por la Universidad Técnica de Ambato y con el auspicio del CONESUP y
FUNDACYT, se realizó del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2005, el Primer
Encuentro Internacional de Formación por Competencias, con la participación de
conferencistas de España, México, Chile, Argentina, Colombia, Cuba y Ecuador.
Ese encuentro fue la base para que varias universidades del país estén ahora
trabajando con ese modelo educativo. Por ser de interés,
EcuadorUniversitario.Com publica un amplio reportaje de lo que fue este evento
académico.

Sequir Leyendo...

                      

Marco de Competencias TIC de los Docentes (versión 2.0) - UNESCO

Fuente: speakerdeck.com

Informe de la UNESCO (11/11/2011) En El Que se establece El Marco de Competencias en materia TIC Que Han de receptor experimentado los Docentes


               

Formación y empleabilidad

Fuente: losandes.com.ar


Por Carlos Caselles - Especialista en Recursos Humanos

Es evidente que la búsqueda de talentos que marquen la diferencia en los resultados de la gestión se ha convertido en una prioridad para las empresas, independientemente de los tamaños y los sectores. Cada colaborador se encuentra inmerso en una aventura empresarial que le lleva a reconocer que el conocimiento que necesita para realizar mejor su trabajo crece exponencialmente y es un reto mantenerse actualizado frente a los nuevos sistemas y modelos que incorpora la firma para mantener la competitividad.

 Desarrollar empleabilidad a través de la capacitación es una manera inequívoca de cimentar los fundamentos de un futuro laboral que supera la tarea de la cotidianidad; es decir que los procesos de aprendizaje en la organización son una forma de construir un desempeño sobresaliente y diferenciador.

La organización que capacita a sus colaboradores en las competencias transversales apunta necesariamente a la obtención y cumplimiento de los objetivos propuestos en su plan estratégico, pero al mismo tiempo está facilitando que sus colaboradores sean capaces de dominar una destreza técnica, administrativa o gerencial que les posibilita ser competitivos también en el mercado laboral en el cual participan.

Debemos mencionar la importancia que tienen los procesos de capacitación que surgen de un adecuado diagnóstico de necesidades de capacitación, el cual es realizado normalmente por la empresa en la búsqueda de aquellas competencias que deben ser potenciadas por el colaborador.

Es preciso valorar la capacitación como una experiencia, que al ser asimilada en la gestión profesional se convierte en un eje de crecimiento personal que permite consolidar no sólo los conocimientos específicos de una tarea, sino que propende por el incremento de la autoestima que lleva a afianzar la seguridad en la tarea que se realiza.

Hoy en día se habla de la certificación en competencias laborales, que no es otra cosa que el reconocimiento de la capacidad que tienen las personas para la ejecución de una tarea.

El concepto de empleabilidad, entendido como esa capacidad para obtener o mantener un empleo, amerita una reflexión que implica reconocer que las circunstancias históricas, sociales, académicas, culturales y laborales, entre otras, que rodean a las personas se constituyen en factores que determinan y condicionan la posibilidad de identificar y desarrollar las competencias requeridas para la ejecución de labores específicas en el mercado laboral.

Creo que es importante reconocer que la capacitación empresarial contribuye de manera especial en los resultados de la organización en términos de mejoramiento del desempeño e incremento de la productividad. Sin embargo, tiene un componente intangible pero consistente por cuanto se convierte en una herramienta que permanece en el trabajador aun después de dejar la organización, y es el aprendizaje que pueda poner en práctica, sea en otra empresa o en un emprendimiento relacionado con la gestión que realiza.

Debemos reflexionar sobre la importancia que tiene, para la persona, la organización y también para la sociedad el contar con individuos capacitados, de tal manera que su contribución sea capaz de trascender la acción empresarial.

domingo, 27 de noviembre de 2011
                  
                  

Preguntas y respuestas sobre las competencias necesarias para enfrentar el desafió de los empleos verdes

Fuente: comunicarseweb.com.ar

El desarrollo de nuevas competencias profesionales, o la actualización de las existentes, es clave para liberar el potencial de los empleos verdes. Reproducimos una entrevista de Noticias de la OIT con Olga Strietska-Ilina, especialista en desarrollo de competencias del Departamento de Conocimientos Técnicos y Prácticos y Empleabilidad de la OIT, sobre un nuevo informe realizado conjuntamente con el Centro Europeo para el desarrollo de la formación profesional (Cedefop) sobre la necesidad de contar con calificaciones profesionales en las economías más verdes.

Usted acaba de publicar un nuevo estudio “Competencias profesionales para empleos verdes: Una mirada a la situación mundial”, ¿cuáles son sus puntos principales?

La transición hacia economías más verdes precisa de nuevas competencias. Sin una fuerza de trabajo adecuadamente formada, la transición se estancará. Los estudios por país demuestran que estas competencias ya constituyen un obstáculo en la transición hacia economías y empleos más verdes, una tendencia que probablemente se agravará en el futuro. El desarrollo de competencias profesionales como parte de las estrategias para acelerar la transformación verde de las economías nacionales sigue estando limitado a iniciativas aisladas. En muchos países, existe una escasez de profesores o formadores que estén bien capacitados en materia de sensibilización medioambiental y en sectores verdes en rápido crecimiento.

¿Cómo se puede hacer frente a estas carencias?


La sensibilización medioambiental debe formar parte de la educación y la formación en todos los niveles y debe ser introducida como una competencia básica desde los inicios de la educación infantil. Los países necesitan estrategias que reúnan los objetivos, las políticas y los ministerios en materia de energía, ambiente, educación y desarrollo de capacidades. Los países que lo hacen atribuyen gran importancia al diálogo social, a la coordinación entre ministerios y a la comunicación entre empleadores y proveedores de formación. Las asociaciones público-privadas, que combinan los recursos públicos con la experiencia de las empresas – y algunas veces también sus recursos - han demostrado ser eficaces en muchos casos. Los gobiernos y las instituciones de formación deben anticipar la necesidad de nuevas capacidades a medida que estas surjan.

¿Se espera que surjan muchas nuevas ocupaciones?


El cambio afectará principalmente a las ocupaciones existentes y, como resultado, a los sistemas de educación y formación. Por lo tanto, será necesario adaptar los planes de estudio y los sistemas de calificación académica. Los nuevos perfiles de empleo, la mayoría de los cuales demandarán un alto nivel de calificación, surgirán sobre todo en las áreas de las nuevas tecnologías y regulaciones, como los diseñadores ecológicos, los asesores en emisiones de carbono o los ingenieros en geotermia.

¿De qué manera enfrentarán este desafío los proveedores de educación y formación?


Las empresas han sido las primeras en responder a esta necesidad de competencias. Las escuelas y universidades han enfrentado bastante bien esta demanda a través de la incorporación de nuevos cursos, por ejemplo sobre sensibilización ambiental y calificaciones técnicas, pero la formación y la educación profesional y técnica deben ser mejoradas.

¿Los gobiernos pueden esperar un incremento importante en el empleo?


La transición hacia economías más verdes tiene el potencial de crear millones de puestos de trabajo. También es probable que conduzca a una reducción de personal en las industrias de uso intensivo de carbono, pero la mayoría de los escenarios sugiere que el efecto general será positivo. La duración y la dificultad de la transición dependerán en gran medida de la planificación y la coordinación preliminar de políticas. La reconversión de los trabajadores y la actualización de las capacitaciones serán determinantes, ya que quienes obtengan un empleo “verde” no serán necesariamente quienes hayan perdido sus puestos de trabajo en las industrias “marrones”.

¿Cuáles serán los sectores más afectados?


Se prevé una reestructuración amplia en muchos sectores. La producción agrícola se verá afectada por los biocombustibles y la agricultura orgánica. En muchas partes del mundo, los agricultores tendrán que adaptarse a condiciones de sequía más severas que les exigirán aprender a sembrar otros tipos de cultivos o a utilizar nuevos métodos para los mismos cultivos. La producción de energía a partir de combustibles fósiles se reducirá a medida que aumente el uso de energías de fuentes renovables, y las industrias con altas emisiones de carbono se orientarán hacia formas de producción más respetuosas del medio ambiente.

¿Son muchas las competencias que quedarán obsoletas?

Mientras que algunas actividades serán progresivamente eliminadas, las competencias que las mismas requieren aún podrán ser aplicadas, algunas veces por los mismos trabajadores, quienes necesitarán ser recapacitados para aprovechar al máximo las calificaciones que poseen.

¿Todos tendrán acceso a un empleo verde?


Si bien el crecimiento verde ofrece la oportunidad de hacer accesible a todos los nuevos empleos y de abordar las desigualdades, el crecimiento verde inclusivo sólo puede ser alcanzado si los grupos desfavorecidos reciben la formación necesaria para garantizar que puedan acceder a dichos empleos. Las ocupaciones emergentes ofrecen una oportunidad para romper la barrera entre los sexos. Los incentivos para aumentar la participación de las mujeres en los programas de formación técnica favorecerán el ingreso de más mujeres a las ocupaciones relacionadas con las tecnologías y aliviarán la escasez de competencias profesionales.

¿Las discusiones sobre competencias y empleos verdes son pertinentes para los países en desarrollo?


Los países en desarrollo son los que tienen la menor responsabilidad en el cambio climático, pero son los más afectados. Las personas que dependen de la ganadería, la pesca y la artesanía tradicional caen por debajo del umbral de la pobreza cuando se ven privados de estas fuentes de ingresos. Ellos necesitan con urgencia de competencias para adaptarse. La atenuación del cambio climático y las inversiones en los sectores verdes crean la oportunidad de generar ingresos, combatir el desempleo y reducir la pobreza. Pero son necesarias medidas especiales, como la formación en materia de capacidad empresarial y la asesoría de negocios, conjuntamente con proyectos de microfinanciamiento para establecer y mantener empresas verdes. Existe también la necesidad de sensibilización, de desarrollo de capacidades para fortalecer los mecanismos de diálogo tripartito, y de mejorar la educación y la formación formal para ofrecer competencias básicas a todos y aumentar la base de competencias profesionales de la fuerza de trabajo nacional.

Olga Strietska-Ilina

         

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